¡Para José manuel!

El día 20 de noviembre de 2024 fallece José Manuel Barrios Pando a la edad de 39 años en la Ciudad de la Paz, generando un gran dolor entre sus familiares, seres queridos, amigos y compañeros de la vida diaria.

Personalmente, experimento un profundo vacío y culpabilidad por no haber mantenido una comunicación con él durante los últimos 14 años y no haber sido el padre que él merecía. Hoy, al intentar comprender lo que ocurrió, no consigo una explicación que respalde mi actitud.

Existen momentos en los que creemos estar en lo correcto estableciendo objetivos y normas de conducta para nuestros hijos, sin comprender o admitir que el mundo en el que vivimos es diferente.

Hemos nacido en épocas distintas y nos desarrollamos en períodos de la historia que conllevan formas distintas de ver la realidad. Pero exigimos la repetición de nuestra visión de la realidad y del mundo que nos rodea y por ende dictaminamos formas de conducta que si bien en nuestra época fueron correctas hoy quizás ya no lo son.

Uno de mis otros hijos criticó mi comportamiento no una sola vez, numerosas veces me reprochaba que no cumplía con mi obligación como padre, que delegaba la responsabilidad a mis hijos y no asumía mi papel de padre. Naturalmente negaba tal acusación, pero la realidad es que él ha tenido razón, así como mi relación con él no es buena.

Hoy siento dolor, pena, angustia y más que nada rabia conmigo mismo. Siento que no puedo remediar los errores que cometí con José Manuel, solo queda aceptar que cometí un gran error, aceptar mi responsabilidad, cargar el dolor y arrepentimiento el tiempo que me queda y enmendar rumbo.

Hace aproximadamente un año, una pareja de amigos me obsequiaron un libro de Kahlil Gibran titulado «El Profeta», donde se encuentra un poema titulado Los Hijos. Esto condensa mi última reflexión sobre la vida. Tal vez debiera haberlo leído mucho antes y reflexionado oportunamente, o haber adoptado mi papel de padre desde un comienzo .

Hoy trato de hacerlo y, como mencioné previamente, asumo mi responsabilidad cargando con el dolor y el remordimiento debido a que no puedo transmitir mis pensamientos a José Manuel. Solo me queda rendir tributo a su breve existencia en este mundo y lo haré intentando ser un mejor padre para los hijos que me quedan y rememorando su nombre en todas las ocasiones que pueda.

Los hijos

Tus hijos no son tus hijos,
son hijos e hijas de la vida,
deseosa de sí misma.

No vienen de ti,
sino a través de ti,
y aunque estén contigo,
no te pertenecen.

Puedes darles tu amor,
pero no tus pensamientos,
pues ellos tienen sus propios pensamientos.

Puedes abrigar sus cuerpos,
pero no sus almas,
porque ellos
 viven en la casa del mañana,
que no puedes visitar,
ni siquiera en sueños.

Puedes esforzarte en ser como ellos,
pero no procures hacerles semejantes a ti,
porque la vida no retrocede ni se detiene en el ayer.

Tú eres el arco del cual tus hijos,
como flechas vivas,
son lanzados.
Deja que la inclinación,
en tu mano de arquero,
sea para la felicidad.

FUENTE: KAHLIL GIBRAN – EL PROFETA