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Putú es un pueblo de la zona central de Chile, ubicado en la comuna de Constitución, Región del Maule, aproximadamente a 20 km de la capital comunal y a 114 km de Talca, la capital regional. Según el censo 2017, posee 2083 habitantes.
Putú es un pueblo típico de la zona central de Chile, cuyas construcciones son mayoritariamente de adobe, cemento y poseen hermosas fachadas. En sus cercanías está situada una de las zonas más extensas de dunas de Chile, que se extienden por 30 km, desde las riberas del río Maule hasta La Trinchera, larga y habitualmente solitaria playa. En los humedales, aledaños a estas dunas, tienen su reserva numerosas especies de aves acuáticas como garzas, cisnes de cuello negro, patos liles, pidenes, taguas y tapaos. Abundantes también la población de treyles (queltegue o terotero) que anida en las vegas entre el pueblo y los pajonales.
Putú es un pueblo muy antiguo, cuya denominación derivaría del mapudungun «Putué», del plural mapuche «Pu» y tierra «tue», o sea las tierras. También podría interpretarse como tierras bajas o de pantanos.
En 1891 el pueblo fue designado cabecera de la comuna del mismo nombre.
Fuente: Wikipedia

Que trajo a la gente del sur de Chile a las salitreras?
El desarrollo de la industria minera de la época se caracterizaba por la ocupación de mucha fuerza de trabajo para llevar adelante sus operaciones, para cubrir las necesidades de mano de obra fue común el “enganche” obrero para las salitreras del Norte a fines del siglo XIX.
Los patrones de la época trataban con “enganchadores” para captar campesinos, ex soldados, inmigrantes y cesantes que quisieran trabajar en el desierto. Para ello, el enganchador ponía banderas en plazas y estaciones de tren buscando al máximo de individuos con la promesa de la gran cantidad de dinero que ganarían y cobrando dinero por cada uno de ellos. Así, miles de ilusionados dejaban todo para marchar a lo desconocido.
La vida que les esperaba a los enganchados como trabajadores pampinos era difícil. Hasta la década de 1920, el obrero estuvo desamparado jurídicamente frente al arbitrio de las empresas salitreras. El trabajo era arduo, las faenas comenzaban desde la salida del sol, y duraban más de 12 horas. Y su salario eran fichas, las cuales no siempre equivalían a la moneda del libre comercio.

